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Entorno al Templo Parroquial del Niño Jesús de Villa Alegre

Otras denominaciones: 
Sector de Villa Alegre
Localización: 
Maule, Linares, Villa Alegre
Categoría: 
Zonas Típicas
Tipología: 
  • Conjunto

El Templo Parroquial del Niño Jesús de Villa Alegre se ubica en el pueblo del mismo nombre, emplazado a 20 km. al norte de Linares, VII Región del Maule. La Iglesia se habría comenzado a construir en 1885 y, según indican informaciones del Obispado de Linares, se inauguró el 4 de diciembre de 1889. Su edificación se enmarca dentro de una tendencia fundacional propia del Valle Central chileno, caracterizada por la creación de pueblos agrícolas a fines del siglo XIX, estructurados en función de una pequeña plaza pública y su respectivo templo católico.

El de Villa Alegre consta de una sola nave alargada de 30 por 90 m. diseñada bajo los lineamientos arquitectónicos de la tradición neoclásica. Para su edificación se utilizó la habitual técnica del adobe alto sobre cimientos de piedras de río. Las terminaciones de los muros, así como de las dependencias auxiliares, fueron construidas en ladrillo, reforzadas por gruesas vigas de roble y con terminaciones de fierro galvanizado. La ornamentación interior es austera, destacándose la pintura del cielo falso y las hornacinas que alojan las imágenes de personajes bíblicos. Su fachada presenta tres arcos sostenidos por columnas y en lo alto un pequeño campanario.

Uno de los mayores atractivos de la construcción, es que desde 1969 alberga los restos del naturalista Abate Juan Ignacio Molina, en una cripta que exhibe un mural del destacado pintor chileno Pedro Olmos.

Por esta razón, y por la antigüedad de la construcción, representativa de la arquitectura religiosa del Maule, fue declarada Monumento Histórico en 1979.

Lamentablemente, con el terremoto de 2010, el cual afectó particularmente a la VII Región, la Iglesia sufrió considerables daños estructurales. Producto del movimiento telúrico el muro longitudinal se derrumbó haciendo que el techo, con sus vigas y cielo falso, cayeran en medio de la nave central del templo. Según estudios, las hornacinas que sirven de espacio para las figuras sacras tienden a quitar firmeza a los muros, haciendo más propensa a este tipo de construcciones a resultar deterioradas.

En la actualidad el templo se encuentra cerrado a esperas de su reconstrucción y reapertura. Por mientras, la comunidad realiza sus encuentros religiosos en un salón contiguo a la Iglesia original.

Decreto 2248 (1979)